miércoles, 14 de enero de 2009

EL LENGUAJE DE LAS FLORES

Todas las flores cuentan con un lenguaje propio,y con cada una de ellas podemos transmitir un mensaje diferente. Desde la antigüedad, las flores han sido una noble vía para dar a conocer y transmitir sentimientos. El lenguaje de las flores tiene sus orígenes en Oriente y se ha transmitido de generación en generación y de cultura en cultura, pasando por el Antiguo Egipto, la Edad Media, el Renacimiento, hasta llegar al Romanticismo, época ésta en que tuvo su máximo apogeo.

En el Romanticismo, este recurso de “hacer hablar a las flores” era un secreto que las madres legaban a sus hijas, para, a través de él, comunicar numerosos sentimientos: vida, belleza, desánimo, muerte, soledad... pero sobre todo amor.

Pero no sólo es importante la flor en sí, sino que, también debemos tener en cuenta el cómo se presenta ese obsequio. Así, si regalamos un ramo de flores en el que el lazo que une a las flores va a la izquierda significa que los sentimientos expresados se refieren al remitente, mientras que si va a la derecha, hacen referencia al destinatario.

De esta forma, el color rojo es símbolo de atención, levanta el ánimo y por lo mismo se considera un color apasionado. Por lo que, si buscamos estos efectos, debemos comprar rosas, geranios, bromelias o poinsettias, cuyo color rojo la hace imprescindible en Navidad.

EL RAMO DE NOVIA

La novia más elegante no es la que lleva el vestido y los complementos más caros, sino aquella que mantiene su propio estilo y personalidad, conjugando de pies a cabeza todos los elementos que forman el conjunto nupcial.

El ramo, en tu boda, es tu tarjeta de presentación y tanto el tipo de flor como el color que elijas tendrá su propio lenguaje, capaz de reflejar tu forma ser y tu carácter.

Estudiosos de la Escuela Floral Española de Arte han profundizado en el tamaño, las formas, el tipo de flor y la simbología de los colores. Aspectos que seguro te resultarán sumamente interesantes y te serán de gran ayuda a la hora de elegir la combinación que mejor va con tu forma de ser, con el vestido elegido e, incluso, con tu constitución física.

El blanco es el color de la luz, la pureza y la elegancia. Símbolo de la fe, la inocencia y la compasión, es también sinónimo de calma y armonía de carácter.

El amarillo es el color del oro, del sol y la energía. Simboliza dinamismo y creatividad, por lo que resulta muy adecuado para novias con gran dosis de optimismo y de carácter sociable.

El rosa es el color del romanticismo y la juventud. Simboliza tranquilidad y sosiego, por lo que sería altamente recomendable para un carácter tierno con un cierto toque romántico



Publicado en Publiboda y Para Saber Bodas

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